Vendrá el olvido una catarsis de Sergio Faz

El libro se presentará y tendrá una lectura dramatizada el 19 de abril a las 19 hrs en Casa Universitaria del Libro de la UNAM (Orizaba 24 esquina Puebla, Roma Nte., Cuauhtémoc, 06700 CDMX).

Por Loelia Escobar Hernández

En Vendrá el olvido, de Sergio Faz (Gafas Moradas), Eleuterio crece en un pueblo donde las oportunidades son pocas, los prejuicios y discriminación son parte del entorno, sabe que su destino no es permanecer ahí, el teatro le abre los ojos y lo empuja a emigrar hacia la ciudad, para poder seguir esa luz que indica una vida libre, emprender una aventura que lo forme, donde no esté juzgado por su familia.

En entrevista, el autor nos indica que su novela trata sobre el proceso de duelo que atraviesa el personaje, después de la muerte de su madre y lo que espera provocar que el lector se reconozca en sus páginas, en las vicisitudes del personaje, pero principalmente en esa ausencia que produce esta gran pérdida, “el personaje tiene que hacer una revisión de su mismo, de su pasado y al hacer esa reconexión se va reconectando con el origen”.

La primera línea

“Hoy murió mamá” es la frase con la que inicia esta historia, cruel, fuerte, paralizadora, aunque pertenece a el Extranjero, de Albert Camus, no deja de cimbrar al lector que se verá atraído, identificado y hasta conmovido por la prosa que utiliza para mimetizarlo, atraparlo y hacerlo partícipe de cada pasaje, cada sentir.

 “Hoy murió mamá.

“Nunca pensé que llegaría el día en que yo habría de decir esta frase. Pero ese día llegó. Y es hoy. 

“A veces, siento que la vida me prepara para lo que ha de venir; parece que me manda mensajes ocultos entre las páginas de los libros que leo, pero me cuesta descifrarlos y sólo cuando han pasado los sucesos me doy cuenta de ello. Hace apenas unos meses volví a leer El extranjero de Albert Camus. Esa frase inicial: «Hoy murió mamá», se quedó resonando en mi cabeza, repitiéndose como el tañer de una campana o el zureo de las palomas que de pronto, en el lugar menos imaginado, oigo salir de las profundidades del recuerdo.

“Hoy murió mamá. No pensé que yo diría esa frase tan pronto. Nunca pensé que llegaría el día de su muerte.”

Al respecto, nos dice por qué decidió iniciarla de esta manera, porque cuando llega ese momento de la muerte las personas como “un mecanismo de defensa de la memoria para protegerse del dolor, borramos ese momento, no nombramos ese día, se nos olvida a veces que estábamos haciendo ese día o se acendra ese sentimiento, entonces el decir hoy murió mamá es como un día definitivo, es un cambio en la vida, es un renacer es el momento del desprendimiento de lo físico de la madre”, solo queda “la memoria, que se va ir desvaneciendo poco a poco, por eso el título Vendrá el olvido”.

A partir de ahí, el personaje principal hará un recuento de su vida, lo mismo se trasladará a su infancia, al momento que se dio cuenta que sus gustos eran diferentes, su interés por el mismo sexo, a esa función de teatro con la que decide salir de casa hacia otros rumbos, sus primeros días en la ciudad, su incursión en el teatro, sus amores. Recordará: la época desenfrenada, sus amantes y amores; la confirmación de tener VIH; su distanciamiento con su madre; pero también reconocerá motivos, circunstancias y eventualidades que antes estaban lejanos de su comprensión. 

Recreará esos pasajes, los complementará con música, poesía, literatura que lo marcó, en las situaciones precisas. La memoria se activará, será reveladora, dura y una sacudida que provocará más de una lágrima, un renacer, una comprensión y una claridad de la forma de actuar del ser humano.

Referencias que no se buscaron a propósito para estar ahí, “sino que la referencia venía en automático como me como recordaba que lo había leído”, de esta manera aparecen referencias de Carlos Drummond de Andrade con un poema (Para sempre) sobre las madres que mueren pero que no se van nunca; de Sonia Chocrón, que habla sobre el fantasma de la madre; el epígrafe del principio del libro de Cesare Pavese, referente a la muerte que está asechando todos los días sin poder evitarlo; el pasaje de La casa de Bernarda Alba, de García Lorca que habla de la madre como la dominadora de la casa y de las emociones de las hijas. “Todas ellas tienen relación con la madre, la perdida y la memoria” 

Su pluma es clara, honesta, llena de atmósferas que harán al lector caminar de la mano del personaje principal: convertirse en la madre, transformarse en uno de sus amigos o de sus parejas, permanecer a su lado, mimetizarse y recorrer su camino lleno de reflexión al tiempo de disfrutar de una prosa bien estructurada.

Vendrá el olvido es también una novela de catarsis del autor, para decir todo lo que no pudo comentarle a su madre, es la manera de afrontar su pérdida, donde el lector también podrá reconocerse y conectarse con su propia historia.

“Mi madre está muerta y me pregunto ¿porqué tengo miedo de volver a la casa? ¿Porqué sigo sintiendo este miedo de no tener su aprobación? ¿Porqué tengo este miedo a ser visto, juzgado o rechazado por alguien que ya ha muerto? Tal vez el miedo se me ha quedado adherido a los nervios, a las venas, a los huesos, y es como el mecanismo que hacía moverse a los vehículos en el cine. El miedo me hace estremecerme y el paisaje sigue deslizándose a mi lado. Digo que todo esto pasará pronto, que llegará un día en que no sienta tristeza ni recuerde nada de lo sucedido. Llegará un día en que pueda hablar de mamá sin que la voz se quiebre. Mientras tanto me dejo llevar en el descenso hacia el pasado. El descenso es lento, enfriado por el aire que sale de las ventilas como una onda gélida, una onda que si cierro los ojos se convierte en una triste evocación de nieve y agua. Pero ese soplo de hielo artificial no logra calmar el remolino de emociones que se me agolpan en la garganta, los recuerdos que como una cuerda se me enredan en el cuello, las preguntas sobre qué será lo que voy a encontrar cuando llegue a la casa, cómo reaccionaré ante los rituales y las formalidades funerarias.” 

Un relato escrito desde el sentimiento, complementado con alusiones a obras emblemáticas del cine, la literatura, la música, el teatro, la poesía de distintas latitudes. Que aparecen en el momento preciso para redondear la idea, ambientarla y dar cuenta de los gustos del propio Faz.

Respecto a quiénes podrán identificarse más en Vendrá el olvido, Sergio Faz nos dice que prácticamente cualquier persona podrá hacerlo, pero sobre todo la comunidad homosexual de la Ciudad de México que puede hacer conexión especial con ella por la descripción de lugares, de situaciones, de conductas propias de esa comunidad.

Esta es la primera novela publicada de Sergio Faz, tiene otra ya escrita y una más en proceso creativo. Las tres con una temática rural, que le apasiona, pero que podrán ser leídas por separado. 

Vendrá el olvido se presentará y tendrá una lectura dramatizada el miércoles 19 de abril a las 19 h en la Casa Universitaria del Libro de la UNAM-Casul (Orizaba 24 esquina Puebla, Roma Nte., Alcaldía Cuauhtémoc, C.P. 06700, Ciudad de México), acompañará al autor Roberto Frías y la lectura dramatizada estará a cargo de Lauro Longoria.
Sergio es poeta, narrador y traductor. Ha trabajado también en las artes escénicas como bailarín, guionista y asistente de producción, además de traducir y subtitular películas y documentales. Colabora con la revista electrónica Arvoressências y dirige el sello ultraindependiente piranha editora. Ha publicado los siguientes títulos de poesía: Formas suspendidas (2011); Como una sombra liberada (2017); en 2019 publicó Noche oscura del cuerpo, una reescritura del poemario de Jorge Eduardo Eielson y Tierra seca en el 2020.Vendrá el olvido una catarsis de Sergio Faz

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