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La Palabra Herramienta de Transformación

Quienes nos dedicamos a la comunicación tenemos en las palabras la principal materia prima para llevar a cabo nuestras labores. Es a través de ellas por las que podemos expresar ideas, transmitir conocimiento, conectar con otras personas y hasta generar emociones.

Por supuesto que su uso no es exclusivo de una profesión, ellas están con todas las personas, en todo momento, en cualquier idioma, prácticamente son omnipresentes y esenciales en la vida cotidiana.

De tan complejo origen y tan simple uso, las palabras pueden cambiar la vida de quien las transmite y de quien las recibe. Con ellas podemos crear o destruir, según el momento, la situación e intención, podrían tener el efecto restaurador de un abrazo o la letalidad de una bomba atómica.

¿Cómo algo tan simple tiene tanto poder?

A lo largo del tiempo han habido diferentes mujeres y hombres que a través de las palabras han cambiado vidas, mentalidades y la historia. Tal vez le resulte familiar el discurso “I have a dream” de Martin Luther King o el último mitin de Eva Perón, más recientemente las palabras que utilizó Steve Jobs en la Universidad de Stanford o “Yes we can” de Barack Obama. Podrá o no estar de acuerdo con lo expresado, pero las palabras que se dijeron en su momento influyeron de una u otra forma en por lo menos una persona, a la cual lograron llegar a lo más profundo de su ser.

Un “arma” tan poderosa como la palabra, al alcance de todas las personas, debe utilizarse con mayor responsabilidad, tanto en nuestro entorno como con uno mismo.

Le puedo contar que he visto en muchas personas lo complicado que les resulta describirse a sí mismas, es como pedirles que resuelvan una ecuación matemática que nadie ha podido despejar en la historia de la humanidad y cuando lo hacen, comienzan con lo negativo, lo que llaman sus “defectos”.

La manera en que hablamos o nos expresamos, tiene el enorme potencial de influir en nuestro comportamiento y, peor aún, en nuestro estado de ánimo, por lo que debemos tener siempre presente que las palabras no “se las lleva el viento”, como dicen popularmente, cada una puede destruir o construir según la manera en que las utilicemos y dependiendo el resultado emocional que provoquen, nos llevará a la acción.

Si tenemos presente esta enorme influencia, podremos observar que nuestro actuar está directamente afectado, positiva o negativamente, por aquellas ideas que se nos han transmitido a través de las palabras, por eso es tan importante la prudencia y pensar antes de decir.

Por otra parte, si tienen tanto poder ¿Por qué no comenzamos a utilizarlas para influenciarnos a nosotros mismos?

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No me refiero a utilizar palabras motivacionales vacías, sino a empezar a aplicarlas en nosotros y en las personas que queremos, con la finalidad de llevarnos a la acción, siempre con amabilidad y benevolencia, menos críticas y negatividad, así como cambiar la forma en que decimos las cosas para llevarnos a un estado que nos invite a superarnos cada día.

Por ejemplo, no es lo mismo decir “Quiero ir a la playa pero no tengo tiempo” que decir: “Quiero ir a la playa y no tengo tiempo”. Podrá parecer que dicen lo mismo, sin embargo, el cambiar el “pero” por “y” nos deja la frase abierta para realizar una la acción, es decir, con “y” nos estamos diciendo a nosotros mismos que hay dos cosas por hacer y que es posible hacerlas, solo que tenemos que encontrar la forma.

Le invito a que hagamos una revisión de cómo nos expresamos, cuáles son los adjetivos o frases que hemos utilizado con mayor frecuencia, qué palabra positiva no ha sido expresada con alguien que queremos o con nosotros mismos.

Recuerde que cada vibración que salga de su boca, trazo o tecleo en forma de palabra que realice tendrá una gran influencia en su vida y de quienes le rodean.

“La diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta es la misma que entre el rayo y la luciérnaga”. Mark Twain.

Autor

  • Gerardo Calderón

    Licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, con estudios en Administración por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana. Se ha desempeñado como comunicador social en el servicio público y participado en la planeación e implementación de diferentes proyectos con enfoque social a nivel nacional y local en la Ciudad de México y Quintana Roo, dirigidos a personas en situación de vulnerabilidad. En los medios de comunicación ha producido diversos programas en WRadio y Grupo Fórmula. También se ha desempeñado como colaborador en diferentes espacios radiofónicos. Entusiasta y practicante de la cultura del Growth Mindset, Wellness y del Minimalismo. Apasionado por la escritura, la innovación, la comunicación digital y las nuevas tecnologías.

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