Shirō Kuramata

Por Javier Gutiérrez Ruvalcaba 

En el universo del diseño japonés hay un nombre que dominó las últimas décadas del finado siglo XX, Shirō Kuramata, siempre recordado por el significado que le otorgaba a las piezas como diseños interminables dentro de su propia esencia y cuyas piezas originales tuve la fortuna de observar en 1997, con motivo de la conmemoración de los cien años de las relaciones México-Japón, 76 objetos y cerca de 20 fotografías y planos.

De tendencias poéticas y minimalistas, el nacido en Tokio el 29 de noviembre de 1934 y ganador de la Orden de las Artes y las Letras, concedida en 1990 por el gobierno francés, realizó estudios en la Universidad Politécnica de Tokio y en el instituto de diseño Kuwasawa, también en la capital japonesa.

A mediados de los sesenta fundó su propio taller de diseño, que bautizó con el nombre de «Kuramata Design Office». Más adelante, laboró como diseñador de interiores y de mobiliario, esto último lo catapultó como uno de los más emblemáticos y revolucionarios, no solo de la posguerra, sino de todo el siglo XX, hecho que le llevó a tener como uno de sus clientes más destacados al creador de modaIssey Miyake, a quien le proyectó almacenes en París, Tokio y Nueva York. Para finales de los años ochenta se estableció en la capital francesa, París, lugar donde instauró nuevamente su taller.

Adelantado a su época, el estudioso de la luminosidad y la transparencia, teniendo siempre en mente la artesanía tradicional nipona, creó a finales de los sesenta una mesa resplandeciente en acrílico, que en su momento fue toda una sensación. Cuando Japón era absorbido en la espiral consumista de lo ostentoso y recargado, el creador de la GlassChair, en 1976 logró conservar la dignidad creativa, a grado tal que su más adelantado discípulo, el italiano Ettore Sottsas dijo que en los trabajos de su maestro se percibía «un cierto suspenso engendrado entre su estado psicológico, mental y físico y la perfección absoluta de lo eterno».

Durante largo tiempo, sus trabajos sobresalieron por el uso de líneas rectas. Sin embargo, hacia 1981, su espectro creativo se amplió al contactarse con el mítico movimiento italiano de diseño Memphis, fundado ese mismo año por su protegido Sottsas y un grupo de jóvenes arquitectos y diseñadores. En ese lapso surge el sofá How High the Moon’, totalmente ensamblado en una rejilla metálica niquelada. A partir de entonces, los aspectos manuales y artesanales del entonces llamado «nuevo diseño» pasaron a engrosar las filas creativas de Kuramata.

Cada vez más las curvas, el colorido y los materiales en bruto comenzaron a ser comunes en sus diseños. Precursor de las mallas de acero, el creativo nipón y huésped permanente del Musée des Arts DécoratifsMoMaCentre PompidouVitra Design MuseumVictoria & Albert Museum, y algunos más, creó, también entre otras novedades, el material Star Piece, a partir de terrazo, al que le incrustó, en un principio, trocitos de vidrio de colores y, más adelante, incluso chispas de acero inoxidable, así como también diseñó la mítica poltrona ‘Miss Blanche, cuatro patas de aluminio anodizado que sostienen un asiento y respaldo, esencialmente en material acrílico transparente, incluyendo pétalos de rosa de papel. Este sitial, junto con su How Hight the Moon’ simbolizan lo que el propio Sottsas denominó las «vibraciones misteriosas» de Kuramata.

En el diseño de interiores laboró para bares, restaurantes y varias tiendas departamentales de gran prestigio, como fue el caso del área de muebles, donde muchas de sus piezas que fueron únicas, sobre todo, las mostradas como objetos en serie para su venta. Del sinnúmero de muebles con cajones, que el amante de la mínima expresión produjo a lo largo de su vida, al que más significado le imprimió fue a su creación de 1977, ProgrettiCompiuti un gabinete rectangular, de color negro cenizo, compuesto por 28 cajones de igual forma, unidos uno tras otro, sin marco alguno. Dicho gabinete, que por sí solo impacta por su pureza, descansa sobre cuatro largas patas de aluminio, que dan la impresión de ser de origen alienígena.

Kuramata exhala su último suspiro el 1 de febrero de 1991.

Los interesados en adquirir alguna pieza de este genio y poseen varios miles de dólares se les recomienda ingresar a la página de etsy.com, que tiene a la venta piezas certificadas.

Autor

  • Javier Gutiérrez Ruvalcaba

    Javier Gutiérrez Ruvalcaba Amante del buen comer, bibliófilo, cinéfilo, melómano y futbolero. Realizó estudios en Etnología y Letras Hispánicas. Se ha desempeñado como periodista cultural por más de treinta años, colaborando en varios medios, como Jueves de Excélsior, Revista de Revistas, Novedades, El Universal, El Financiero, Congresistas, Soft Magazine, Neotraba, entre otros. Ha sido editor, promotor cultural, funcionario público y asesor parlamentario. Redes sociales Facebook: Javier Gutiérrez Ruvalcaba Instagram: @javiergutierrezruvalcaba

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