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5 pasos para pasar de víctima a ser tu propio héroe

Un perrito lloraba y se quejaba aparentemente sin ninguna razón. Eran tales sus lamentos, que la gente cuando pasaba y lo oía, le preguntaba a su amo qué era lo que pasaba. El dueño muy desenfadado contestó que esos quejidos eran por el dolor de estar sentado sobre un clavo de 2 pulgadas enterrado en su trasero. Las personas se sorprendieron con esa respuesta y le dijeron ¿Por qué el perro se queda sentado y no se quita de ahí y deja de sufrir?  Su dueño respondió, este perrito se comporta como a veces lo haces algunas personas, el dolor que sufren es muy fuerte y se quejan, pero les resulta adecuado para generar compasión y deciden continuar con el sufrimiento y sin moverse. 

¿Conoces algún caso así? Esta sarcástica historia nos muestra la realidad de muchos. Hay quienes se pasan mucho o todo el tiempo quejándose, es más para cada solución encuentran un problema y se entretienen con su sufrimiento. Para los demás, esas dificultades no suelen ser tan dramáticas y tienen solución, pero esas personas no la quieren encontrar y se ahogan en un vaso de agua. 

La pregunta es: ¿Por qué no se mueven? Hay dos respuestas: la primera para ganar compasión, es más cómodo ser la víctima y necesitar ayuda todo el tiempo que ser héroe al enfrentar los problemas como vengan y encontrar soluciones. La segunda respuesta es que esas víctimas, no saben qué hacer para moverse y hay una tercera respuesta, no quieren moverse por conveniencia.  

Estas situaciones las podemos detectar en los demás y no siempre en nosotros mismos. Podríamos estar mal, sufriendo y no movernos, ya sea por no darnos cuenta o porque pensamos que es nuestro destino o por una serie de creencias limitantes, ya sean culturales, religiosas, laborales y/o sociales. 

Hacerse alguien la víctima es, según el Diccionario de la Lengua Española, quejarse excesivamente buscando la compasión de los demás. En ese mismo glosario, héroe, es una persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble. Y cuando esa “causa noble” es por él mismo, resulta muy bueno también.  

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¿Qué puedes hacer tú para moverte?  

  1. Adiós a las excusas

Las excusas se presentan cuando hay miedo, y éste te paraliza, no te deja mover y avanzar. Tener una forma fija de pensar, llena de paradigmas y justificaciones, interrumpe constantemente tu devenir y detiene tu crecimiento personal y profesional. Para moverte, tendrás que actuar con una mentalidad de crecimiento continuo.    

Carol Dweck, profesora de psicología en la Universidad de Stanford, ha documentado que quien tiene una mentalidad fija, cree que las personas apenas cambian y quienes tienen una mentalidad de crecimiento, consideran que los rasgos y habilidades de la personalidad son maleables y, por lo tanto, es más probable que intenten mejorar.

  1. Del no al sí 

Trátate bien y en forma positiva, cambia el no por el sí y evalúate realistamente.

El perfeccionista, que busca la excelencia y se lacera al no lograrla, al contar con la herramienta de la autocomprensión para su gestión emocional ya no buscará la perfección, hallará la satisfacción personal. 

Si tú no eres el busca la perfección sino el bienestar personal, la autocomprensión será tu gran amiga. 

  1. Ve hacia delante

Hacia atrás solo para agarrar vuelo. 

El pasado ya se fue, el futuro es incierto y el único real es el presente. Eckhart Tolle en su libro, El Poder del Ahora, profundiza en la importancia de centrarse en el presente, dice:  Acepta; y después actúa. Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si la hubieras elegido. Trabaja siempre a favor del momento, no contra él. Haz del presente tu amigo y aliado, no tu enemigo. Esto transformará milagrosamente tu vida. Cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento.

  1. Sé productivo

 Desocúpate, limpia, organiza, actúa

  1. Confía en ti 

Golda Meir, primera ministra en Israel de 1969 a 1973 y la primera mujer en asumir ese cargo, escribió: Confía en tí mismo. Crea a la persona con la que te haría feliz vivir el resto de tu vida. Saca el máximo partido de ti avivando las diminutas chispas interiores de las posibilidades para que ardan las llamas de logros mayores

Cada día cobran más fuerza esas palabras, si no confías en ti cómo pretendes que los demás si los hagan.

Las investigaciones de Serena Chen, profesora de psicología y catedrática en la Universidad de California, explican que cuando las personas se tratan con compasión, son más capaces de llegar a autoevaluaciones realistas, lo cual es la base para la mejora. También asegura que las personas con altos niveles de autocompasión son más amables y tienden a juzgarse menos por sus errores, reconocen que los fracasos son una experiencia humana compartida y no dejan que las emociones negativas se apoderen de ellas.

Compasión lo define el Diccionario de la Lengua Española, como un sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien, es decir que el mismo glosario nos excluye a nosotros mismos. 

Por eso es tan importante, darle la vuelta y trabajarnos a nosotros mismos con la herramienta de autocompasión para tener una visión más realista y afable de ti. 

Ser víctima te esclaviza, ser tu héroe y líder de tu vida, te libera y te enorgullece

Decide qué quieres para ti y actúa 

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