Juguetes que no son un juego

Por Óscar Fernández

“Los juguetes son como las palabras para los niños, y el juego su lenguaje”

Desde tiempos inmemorables los juguetes acompañan a los niños e incluso me atrevería a decir que a muchos grandes que aún se deleitan con la diversión y las risas de pasar un buen rato. Se comprobó que hay juguetes que han sido causantes de severos daños, y es que los accidentes pueden ocurrir en cualquier circunstancia, pero hay artículos que si se ponen en manos de los pequeños pueden ser letales.

Juegos básicos como el trompo de madera, de punta hecha con un clavo, el juego era conocido en Galicia y otras regiones por la generación de los años 40, incluso en los 50. Consistía en trazar un círculo de cal donde los trompos bailaban, los mismos niños con ayuda de sus padres moldeaban la madera para crear esos juguetes que en ocasiones se veían deformes, lo importante es que tuvieran la ergonomía para poder bailar dentro del círculo. Una vez que varios trompos bailaban otro de los competidores tenía que partir en dos o destruir los trompos con la afilada punta de clavo lanzando el propio juguete con fuerza y sin piedad, evidentemente los perdedores perderían su trompo y en algunos casos cuando se calculaba mal este juguete podía infringir heridas en los pies o las manos de los niños que no eran cautelosos, llegando a desenlaces más críticos.

Los niños en Galicia también practicaban O Xogo da Chave, dicho en español el juego de la llave, tal vez por tratarse de tiempos muy arcaicos la infancia se tenía que adaptar a jugar con piedras y artículos rudimentarios, pues en esta ocasión el niño que tuviera más fuerza lanzaba una piedra contra algo muy parecido a una llave de paso, mientras los demás contaban cuantas vueltas había dado la llave, y el que más fuerza tuviera medido en vueltas y puntería era el ganador. El problema era para aquellos que de puntería no tenían más que el blanco de cualquier desafortunado que se podía llevar unos puntos a causa de un rocazo involuntario.

La Billarda, un antiguo y popular juego que surgió en la comarca leonesa de El Bierzo, pero fueron los campesinos canarios quienes lo trasladaron a las islas canarias. El objetivo era superar la línea varal con la billarda, para esto los jugadores se sitúan en la zona de saque y desde ahí golpean la billarda que desde el suelo se eleva con el golpe en una de sus puntas y una vez que está en el aire hay que darle otro golpe para desplazarla. Eso de andar a varazos era mucho de nuestros padres, pues una buena paliza proviene de un buen jugador de billarda.

Hay otros juegos como el yoyo, que con el dominio pertinente es inofensivo, además luce muchísimo cuando alguien lo proyecta, pero para los peques la cuerda puede ser motivo de angustia, pues es fácil sufrir estrangulamiento, así como las canicas, que en México son muy populares, mientras corran por el suelo y no sean ingresadas a la boca son de un disfrute cultural invaluable.

Los dardos de punta metálica, las escopetas, los juegos con químicos y asbesto, el tirachinas o resortera, e infinidad de artículos a la que nuestros antepasados sobrevivieron, es verdad que había un caso que otro muy desafortunado, pero son los menos, hoy se recuerdan todos aquellos juegos como parte de nuestra cultura y les esbozamos una sonrisa a las añoranzas.

Para ir muy lejos, en el cine americano se llevó a la pantalla la película de Chucky, de la que se corrieron varias partes, Child´s play es el verdadero nombre que traducido al castellano sería juego de niños. Nos habla de un inofensivo muñeco “Good Guy” que es adquirido por Andy un niño de 6 años, todo empieza cuando el muñeco arroja a la niñera por la ventana, y como es de esperarse nadie le cree al pequeño, hasta que una larga lista de asesinatos conduce al detective hasta llegar al muñeco.

El argumento está muy poco currado, pues es el clásico pirado que por medio del vudú como él lo refiere se mete en el cuerpo de un muñeco y entra al hogar para pasar desapercibido, eso nos pone a pensar y nos hace desconfiar de nuestros juguetes.

El cine de los ochenta nos mete en esos predicamentos de los muñecos que cobran vida o están embrujados, la primera aparición de Chucky fue en 1988, después le precedieron películas como Puppet master, que en Latinoamérica se tradujo como el juguetero del diablo, lanzada en 1989. En esta cinta cobraban vida distintos juguetes que conseguían cometer unos asesinatos tan creativos como brutales, que paranoilla, nuestras propias colecciones se pueden volver en nuestra contra. 

¿Y tú estas dispuesto a correr el riesgo para divertirte?

Autor

  • Óscar Fernández

    Autor de 12 novelas con alto contenido social donde desnuda el alma humana . Entre sus temas frecuentes se encuentran la injusticia, el desamparo, la soledad y la forma en que las buenas personas salen adelante de los embistes de la vida. Ha entablado conversación con los grandes pensadores del siglo a quienes referencia en sus artículos. Habla inglés, francés, gallego, español y árabe. Ha trabajado por los desfavorecidos en Palestina y actualmente reside en México.

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